Expresión musical y ritual de las comunidades ganaderas de Apurímac es reconocida por su profundo valor cultural y simbólico
Grau Chuquibambilla, 03 de marzo 2026.- El Viceministerio de Patrimonio Cultural e Industrias Culturales del Ministerio de Cultura oficializó la declaratoria del Wakataki–Toril de la provincia de Grau, en Apurímac, como Patrimonio Cultural de la Nación, mediante la Resolución Viceministerial N.° 000045-2026-VMPCIC/MC, publicada en el Diario Oficial El Peruano.
La medida reconoce a las formas y prácticas musicales
asociadas a la crianza del ganado, vigentes en la provincia de Grau, destacando
su profundo valor cultural, social y simbólico para las comunidades ganaderas.
Más que una expresión musical
Según la resolución, el wakataki–toril no solo constituye
una manifestación artística, sino que forma parte de un sistema cultural más
amplio que integra la ritualidad andina, la economía pastoril y la organización
comunal.
Se trata de una tradición que mantiene continuidad histórica
a través de la transmisión oral y la participación activa de las comunidades,
especialmente durante los rituales ganaderos, convirtiéndose en un componente
esencial del ciclo agropecuario.
En este contexto, las festividades del ganado en Grau
articulan religiosidad, producción y cohesión social, donde la música, el canto
y la celebración refuerzan la identidad y la continuidad cultural.
¿Qué es el Wakataki?
El wakataki es un canto festivo-ritual interpretado
principalmente por mujeres quechuahablantes. Acompaña ceremonias como la t’inka
y el waka marcay, ofrendadas a la Pachamama y a los Apus, con el propósito de
asegurar la fertilidad, salud y abundancia del ganado.
El término wakataki alude al acto de “llamar” o “invocar al
ganado”, funcionando como un lenguaje simbólico de reciprocidad entre las
personas, los animales y las fuerzas tutelares del territorio.
En la provincia de Grau, el wakataki–toril incorpora
instrumentos como la guitarra y la mandolina. La percusión se ejecuta con el
wankar, un membranófono de doble parche elaborado con maguey y cuero de oveja,
que produce un pulso rítmico constante. Asimismo, se utiliza el wek’ocho o
wiq’uchu, variante local del waqrapuku, confeccionado con cuerno de toro, cuyo
sonido agudo cumple una función de invocación y refuerza el carácter sagrado de
las ceremonias.
Con esta declaratoria, el Estado reconoce y protege una
manifestación cultural que fortalece la identidad andina y la tradición
ganadera en la región Apurímac.