Estrategia proselitista en región adversa genera debate y críticas
Abancay, 07 de mayo 2026.- La agrupación política liderada por Keiko Fujimori ha iniciado con intensidad su campaña de segunda vuelta en Apurímac, desplegando pintas y propaganda en diversos puntos de Abancay. Sin embargo, este arranque ocurre en un contexto político poco favorable para el fujimorismo en la región.
Según datos de la ONPE, Keiko Fujimori obtuvo apenas el 6,8
% de los votos en Apurímac durante la primera vuelta, ubicándose en el cuarto
lugar, muy por debajo de otras fuerzas políticas. En contraste, Roberto
Sánchez, de Juntos por el Perú, alcanzó un sólido 41,02 %, consolidando una
amplia ventaja regional.
Desde una mirada crítica, el despliegue de campaña del
llamado “partido naranja” evidencia más una estrategia de reposicionamiento
político que una base real de respaldo ciudadano en la zona. Las pintas y
actividades proselitistas buscan captar indecisos, pero también reavivan
cuestionamientos sobre el desempeño del fujimorismo en el Congreso y su
relación con la crisis política nacional.
Mientras algunos sectores consideran legítima la campaña como
parte del proceso democrático, otros la interpretan como un intento de
recuperar presencia en una región donde históricamente el rechazo ha sido
significativo.
El escenario en Apurímac plantea así un desafío complejo
para Fuerza Popular, que deberá enfrentar no solo a su principal contendor
electoral, sino también a una percepción ciudadana marcada por la desconfianza.