La UNAJMA y la UNAMBA concentran los recursos, pero su ejecución presupuestal no supera el 50 %. Especialista advierte que no basta con medir cuánto se gasta, sino en qué se invierten estos fondos.
Apurimac, 7 de setiembre 2026.- Las dos universidades públicas de la región Apurímac administran este año un total de S/56.7 millones provenientes del canon, regalías y otros recursos determinados, de acuerdo con las cifras del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF).
Se trata de recursos comprendidos dentro de las categorías
de canon y sobrecanon, regalías, renta de aduanas y participaciones. Es
importante precisar que el monto registrado no corresponde exclusivamente a
transferencias de canon realizadas durante 2026, pues también puede incluir
saldos de balance de años anteriores.
En Apurímac, las instituciones beneficiadas son la
Universidad Nacional José María Arguedas (UNAJMA), en Andahuaylas, y la
Universidad Nacional Micaela Bastidas de Apurímac (UNAMBA).
Según los registros del MEF, la UNAJMA administra S/28.8
millones, mientras que la UNAMBA cuenta con S/27.8 millones, sumando entre
ambas los S/56.7 millones disponibles bajo estas fuentes de financiamiento.
Ejecución presupuestal no llega al 50 %
Uno de los aspectos que genera atención es el nivel de
ejecución de estos recursos. A menos de cuatro meses del cierre del año fiscal,
ninguna de las dos universidades ha superado el 50 % de gasto.
La UNAMBA registra un avance de ejecución de 48.3 %,
mientras que la UNAJMA alcanza el 47.3 %.
Esto significa que ambas instituciones todavía tienen por
ejecutar una parte importante de los recursos disponibles, por lo que el reto
no solo consiste en acelerar el gasto durante los últimos meses del año, sino
en garantizar que las inversiones respondan a las necesidades académicas y de
investigación de las universidades.
¿En qué deben utilizarse estos recursos?
La normativa relacionada con el canon establece que estos
recursos destinados a las universidades públicas deben orientarse a fortalecer
principalmente la investigación y la producción de conocimiento, así como la
infraestructura y el equipamiento necesario para la formación académica.
Entre las inversiones que pueden ser priorizadas se
encuentran la construcción y mejora de laboratorios, aulas y otros espacios de
estudio, además de la adquisición de tecnología, herramientas y materiales
destinados a la enseñanza, investigación y prácticas universitarias.
Por ello, la discusión no debería concentrarse únicamente en
el porcentaje de presupuesto ejecutado, sino también en los resultados que
generan las inversiones realizadas.
El desafío está en la calidad del gasto
Para Erick Chuquitapa Rojas, economista de la Red de
Estudios para el Desarrollo (REDES) y especialista en análisis de políticas
públicas, una evaluación adecuada de estos recursos debe considerar más que el
nivel de ejecución presupuestal.
El especialista plantea que se debería verificar, por
ejemplo, si los laboratorios construidos o implementados realmente funcionan,
si los equipos adquiridos son utilizados, si existen investigadores y personal
especializado y, principalmente, si estas inversiones contribuyen a mejorar la
formación profesional, la investigación y la innovación.
En ese sentido, los S/56.7 millones que administran las
universidades públicas de Apurímac representan una importante oportunidad para
fortalecer la educación superior de la región. El desafío para la UNAJMA y la
UNAMBA será demostrar que estos recursos se convierten en infraestructura útil,
equipamiento operativo, investigación y mejores condiciones para los
estudiantes y docentes.
Con el cierre del año fiscal cada vez más cerca, la atención
estará puesta tanto en cuánto de este presupuesto será ejecutado como en la
calidad y el impacto de las inversiones realizadas.