Pobladores de la cuenca Chicha, han expresado su frustración y descontento ante las autoridades de la provincia y la región.
Andahuaylas, Apurímac – La carretera Andahuaylas-Pampachiri, una de las principales vías de comunicación entre los distritos de la cuenca Chicha, se encuentra en un estado deplorable, según denuncian los ciudadanos de la zona. La causa principal de los daños es la actividad minera ilegal, que ha generado el tránsito de tráileres cargados de minerales, deteriorando gravemente la infraestructura vial.
Diversos tramos de la vía bicapa están completamente
destruidos, lo que ha obligado a las combis de transporte público a realizar
descensos forzosos de pasajeros para poder transitar por los tramos más
deteriorados. Esta situación no solo afecta la movilidad de los habitantes,
sino que también pone en riesgo la seguridad de los transportistas y usuarios
de la vía.
Pobladores de la zona, particularmente de los distritos
cercanos a la cuenca Chicha, han expresado su frustración y descontento ante lo
que consideran una total indiferencia de las autoridades distritales y
provinciales. Acusan a los alcaldes, la policía y la fiscalía de ser cómplices
de la actividad minera ilegal, al no intervenir para frenar el paso de
vehículos de alto tonelaje que transportan mineral extraído de manera
clandestina.
“Las autoridades se hacen de la vista gorda, permitiendo que
los tráileres continúen destruyendo nuestra carretera. Es evidente que hay un
pacto de silencio, un ‘aceite’ que mantiene intacta la minería ilegal”, indicó
un vecino de la zona.
Los daños no solo se limitan a la infraestructura vial, sino
que también están afectando el ecosistema local. Los pobladores denuncian que
la minería ilegal está destruyendo áreas naturales, contaminando fuentes de
agua y dejando graves consecuencias ambientales para las futuras generaciones.
Por otro lado, los transportistas que utilizan esta vía para
movilizarse entre Huancabamba y Negromayo también han alzado su voz de
protesta. Señalan que el paso constante de vehículos pesados, cargados con
minerales, ha provocado el desgaste acelerado de la carretera, generando
problemas de tránsito y aumentando el riesgo de accidentes.
La situación ha desbordado a las autoridades locales,
quienes hasta el momento no han tomado medidas contundentes para abordar este
grave problema. Los ciudadanos exigen una intervención inmediata por parte del
gobierno provincial y regional, además de un reforzamiento de las labores de
control y fiscalización, con el fin de frenar la minería ilegal y proteger
tanto las obras públicas como el medio ambiente.